Evento público: Género y evidencia: cómo la discriminación por género afecta el uso de evidencia para la política pública

Evento público #4

21 de octubre de 2015

Lugar: Pontificia Universidad Católica del Perú

Las desigualdades de género afectan a todas las instituciones de nuestra sociedad. Su efecto en el uso y difusión de la evidencia para la política pública es real. Para empezar, por cómo se produce la evidencia, sobre todo si es en trabajo de campo en zonas tradicionalmente conservadoras. Pero también porque la cultura organizacional de las instituciones que usan la evidencia está marcada por las diferencias de género. La moderación de este evento estuvo a cargo de Enrique Mendizabal

En el Perú la inequidad de género afecta a instituciones de sectores diversos, como la academia y el sector público. Es común que las mujeres suelan enfrentar mayores barreras durante su desarrollo profesional que los hombres, lo cual irremediablemente inhibe o limita su contribución profesional.

Durante nuestro trabajo en la Alianza Peruana para el Uso de la Evidencia hemos identificado que la evidencia que se utiliza para la formulación de políticas públicas puede provenir de distintos sectores profesionales.

Es de interés de la Alianza ver cómo las diferencias de género afectan la capacidad de cada sector de generar y utilizar de evidencia.

Para entender esto, le preguntamos a tres mujeres, representantes de distintos sectores, que nos relaten desde sus perspectivas:

¿Importa quién genera la evidencia para la toma de decisiones? ¿Es diferente la contribución que pueden hacer a este proceso hombres o mujeres?

¿Importa quién tiene el poder de decisión –y usa la evidencia- en sus sectores? ¿Es diferente el liderazgo de hombres o de mujeres?

¿Qué se puede hacer para promover una mayor (y mejor) participación de las mujeres en la generación y en la utilización de evidencia para las políticas públicas? –esta es una reflexión general.

El panel estuvo conformado por:

Meghan Froehner: especialista en temas de género con experiencia en investigación en políticas publicas. Trabajó en Washington, D.C. en el Institute for Women’s Policy Research, donde llevó a cabo investigación sobre estudiantes post-secundarios con niños u otros responsabilidades familiares. Cuenta con Maestría en Género y Desarrollo del Instituto de Estudios de Desarrollo en University of Brighton, Reino Unido.

Denisse Rodriguez: candidata a doctora por King’s College London. Es magister en Desarrollo Internacional y Gobernanza por la Universidad de Manchester y licenciada en Ciencia Política y Gobierno por la PUCP. Tiene experiencia docente y de investigación en temas  de desarrollo internacional, política comparada, género, y corrupción.

Gabriela Perona: Comunicadora para el desarrollo de la PUCP. Especialidad en políticas públicas sobre diversidad cultural, interculturalidad y discriminación racial. Diseñó el programa Alerta contra el racismo para el Ministerio de Cultura, fue Directora de discriminación racial y actualmente labora como asesora del Despacho viceministerial de Interculturalidad.

Norma Correa: antropóloga de la PUCP y Master of Science en Politicas Sociales y Desarrollo, London School of Economics and Political Science. Actualmente se desempeña como docente e investigadora del Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

1) ¿Importa quién genera la evidencia? ¿Es diferente la contribución que pueden hacer a este proceso hombres o mujeres?

Meghan Froehner inició el conversatorio hablando sobre la serie Women in Think Tanks, publicada en el blog OnThinkTanks.org, en donde se concluía que las mujeres están sub-representadas en el mundo académico y de que existe un modelo del trabajador ideal de un think tanks, que se concibe como un hombre. Una de las principales barreras a la participación profesional de las mujeres es que muchos de los mecanismos de discriminación que limitan su desarrollo son prácticas sutiles, no necesariamente explícitas.

Gabriela Perona continuó presentando algunas inquietudes que las preguntas le despertaron tras 4 años de trabajar en el sector público. Por un lado, está la pregunta de cómo se produce la evidencia, es decir, si toma encuentra una política de género o no. Por el otro, está quién la produce, si resulta importante que sea una mujer o un hombre.

La respuesta ambas preguntas es que no debería importar si quien produce la política pública es hombre o mujer, porque el enfoque de género puede provenir de ambos. Sin embargo, se reconoce que las mujeres tienden a tener mayor sensibilidad hacia esos temas, pues les afectan directamente. Esto también puede tener un efecto en el recojo de información en campo, pues las mujeres investigadoras pueden tener ojos más abiertos a ciertas desigualdades que un hombre en general no percibiría.

Norma Correa usó su intervención para mencionar que es importante quién genera evidencia, pero también a quién le llega. Se debe tomar en cuenta el capital social de quien la produce como también si los oídos a los que llega son adecuados. Explicó que para entender esto, existe el capital social adscrito, dónde naciste, y el adquirido, las redes que hiciste. El trabajo del Grupo Sofía, dijo se enfoca en el capital adquirido. Esto ha servido para hablar del tema y proponer estrategias sin necesidad de grandes financiamientos.

Mencionó también que en la academia, hay temas más afines a mujeres y temas más afines a hombres. Por ejemplo, en los temas de política social, generalmente es más conveniente trabajar con mujeres. En campo, dijo, las mujeres pueden ser mejores para tender puentes de confianza con los informantes. Pero esto no es absoluto, pues cuando uno trabaja con ciertos grupos, los informantes pueden no querer hablar con mujeres.

Denisse Rodríguez, por su lado, inició su presentación con una provocación, preguntando dónde intuían los asistentes que habría mayor equidad de género entre la academia, si en Inglaterra o en Perú. La respuesta, dijo, era en Perú. En su experiencia, la academia en nuestro país es más permeable ha discutir estos temas. La evidencia sirve para desafiar el sentido común, dijo. Solo el 2% de las mujeres que entran a la academia en el Reino Unido logran llegar al punto más alto de la academia. En cambio, no es fuera de lo común ver a mujeres en altos cargos en los centros de investigación o facultades de ciencias sociales en Perú. Existe una influencia, sin embargo, sobre cuántas profesoras contratan basándose en el hecho de si son madres o no, cosa q no pasa con los hombres. Saludó el hecho de que entre el público haya mujeres politólogas.

También mencionó que en Perú hay más representantes mujeres en el congreso que en el Reino Unido. En la representación parlamentaria también son diferentes los temas que suelen ven las mujeres y los hombres. Sin embargo, según su propia investigación, la evidencia indica que más mujeres en listas electorales no lleva a que existan más políticas de genero.

2) ¿Es diferente el liderazgo de hombres o de mujeres?

Gabriela Perona mencionó también que hay evidencia de que el aparato de políticas de género está generando que hayan más mujeres en cargos de liderazgo. Esto se ve entre autoridades locales (hay mujeres líderes en las poblaciones indígenas) y en las autoridades del sector público.

Sin embargo, dijo que aún falta que la política nacional de interculturalidad tome en cuenta información diferenciada sobre género. Es importante la evidencia para incluir la perspectiva de género para mostrar las brechas dentro de los grupos sociales.

Norma Correa mencionó también que las mujeres siguen siendo infrecuentes en las posiciones de liderazgo en la academia, e invitó a consultar un libro de Ana Buquet, Intrusas en la Universidad, donde se explora cuánto demora en ascender una mujer en la escala docente y cómo esto puede estar influenciado por si su marido es académico o no. También hizo notar que un panel como el conformado para este evento, de 4 mujeres y 1 hombre, era cosa poco común. “Cuándo han visto un panel así –preguntó-. Seguro en un evento de género.” La preponderancia de paneles mayoritariamente masculinos es algo que se ha naturalizado en la academia.

Gabriela Perona respondió a estar intervenciones diciendo que lo expuesto sobre la academia se reproduce en el sector público. Aunque un caso aislado ha sido el del Ministerio de Cultura, donde la mayoría de cargos altos y direcciones están en manos de mujeres. La academia, tiene influencia sobre la política pública, dijo, no solo por la forma como hace investigación, sino también poniendo los temas que trae. Por eso es necesario discutir estos temas desde la academia orientándolos hacia las políticas públicas.

3) ¿Qué se puede hacer para promover una mayor (y mejor) participación de las mujeres en la generación y en la utilización de evidencia para las políticas públicas?

Norma Correa mencionó que se pueden dar incentivos para que las mujeres entren a los temas donde aún tienen una menor participación. Esto es un tema de entrenamiento en herramientas, pero también de generar modelos aspiracionales. Quizás no hay tantas mujeres en temas de seguridad, por ejemplo, porque quienes trabajan ahí suelen ser hombres.

También presentó la idea de que en el debate académico, el tema de género ya está posicionado. Falta pensar qué audiencias hay y qué lenguaje usar: cómo hacemos que la división sexual del trabajo la entienda toda la población y no solo la academia.

Sobre la participación de mujeres en espacios laborales, las cuatro ponentes discutieron sobre cómo ciertas variables alrededor de las condiciones laborales responden a la idea de que el ciclo de vida de las mujeres, particularmente en la maternidad, incide en su productividad. Denisse Rodriguez mencionó que sobre este hecho se necesita más evidencia.

Norma Correa finalmente mencionó que parte del problema es falta convicción entre algunas mujeres para cambiar este hegemonía. “Si queremos que esto cambie, creo que las mujeres también tenemos que cambiar.” Esto implica cambiar prácticas que se apoyan en decisiones cotidianas, como por ejemplo buscar mayor visibilidad en su trabajo.

Meghan Froehner terminó el conversatorio diciendo que estudiar género es hablar de un sistema de poder que privilegia lo masculino. Esto afecta no solo a mujeres. No hay que olvidar que la hetero-normatividad también discrimina a hombres que no siguen el modelo establecido.

Recursos:

Reporte del evento

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